Category: Terapia de Parejas

septiembre 9th, 2018 by Tania Soria

Si hubiera que decir en qué época del año se producen más rupturas de pareja, esta sería el verano. Pasar más tiempo juntos aumenta los roces y las peleas.

Una ruptura amorosa supone un impacto estresante para ambos miembros de la pareja. La persona que elige dejar la relación puede estar meditando la decisión y esperar a estar libre de obligaciones laborales para comunicar la noticia a su pareja. El verano ofrece una oportunidad a la persona que deja para aliviar la tensión con amigos, realizar actividades al aire libre, y aumentar su vida social con aquellas actividades que no hacía estando en pareja. Del mismo modo, tener sexo en verano con otras personas, parece más sencillo. Todo esto ayuda a este miembro de la pareja a incrementar la percepción de libertad recuperada.

 

Cuando una relación amorosa termina y uno de los dos miembros no ha tomado parte en la decisión, el periodo post-ruptura se complica. Esa realidad impuesta conlleva no sólo dolor, si no un gran desequilibro. Después del shock inicial llega el momento de realizar un reajuste. Al propio duelo, se le suman hechos cotidianos que ya no son los mismos y que acrecientan el malestar emocional. 

 

El proceso de duelo está compuesto por varias fases: negación, negociación, depresión, ira y aceptación. Si te han dejado vas a tener que pasar por esas fases.

En consulta aplicamos un programa de psico-entrenamiento que cuenta con varios puntos esenciales para ayudar a superar una ruptura:

La regla de los 21 días
El organismo necesita de 21 días para acostumbrarse a una nueva situación. El consejo que damos es que se apunte en un calendario cada día que pase. Cada día que pasa es un día menos de pasarlo mal. Es un día más en el que se aprende a acostumbrarse a esta nueva situación.
Si el verano es la época en la que más rupturas de pareja se producen, esto juega a favor en esta circunstancia.
Las recomendaciones que en Psicotraining Madrid damos a nuestros pacientes en caso de ruptura, son más fáciles de llevar a cabo en verano que en invierno: Hacer deporte al aire libre, recuperar vida social con antiguas amistades, tratar de hacer otras nuevas etc., facilitan superar una ruptura y el buen tiempo lo propicia.

Hacer deporte
En psicología se llama conducta incompatible a aquella conducta o actividad que es incompatible con otra, que se puede realizar a la vez. El amor es una droga, y hay que hacer algo para desengancharse. El ejercicio es un buen método. Genera endorfinas (responsables de la sensación de bienestar), cansa, desestresa y engancha. Usar el ejercicio físico como conducta incompatible a la pena o a la expareja, es una buena estrategia.

Conocer gente nueva

Conocer y hacer nuevas amistades puede resultar placentero, y ahora es un buen momento para ampliar el circulo social.

Aprender a hacer algo nuevo

Nada ni nadie va a sustituir a la ex pareja. Lo importante es funcionar. Ninguna actividad va a devolver ni los domingos de manta y sofá con aquella persona, ni los viernes de cena y cine. Pero disfrutar es un concepto muy amplio. Y se es capaz de disfrutar con muchas cosas. Aprender algo nuevo, cualquier actividad que llame la atención o que lo haya hecho en el pasado.

Cuidarse y mejorarse

Cuidarse, protegerse, descansar. Invertir esfuerzos en ello. Hacer todo lo que siempre se quiso.

Un año
El duelo tiene unas fases y dura un tiempo. El orden y la duración de las fases no siempre es el mismo. Lo que sí es importante es pasar por todas y cada una de las fases, y esto suele llevar 1 año. Este año de duelo suele comenzar desde el último día que se tomó contacto con aquella persona. Por ello es importante tomarse en serio el proceso, y si es posible, y no es estrictamente necesario, y no tomar contacto.

 

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marzo 20th, 2018 by Psicotraining

“Hablábamos el mismo idioma y sin embargo, parecíamos no entendernos. Porque yo quería una cosa pero él (o ella) me daba otra. O directamente, no me daba”.

Pero, ¿se lo pediste? Y ¿cómo lo pediste? Las relaciones interpersonales son algo tan cotidiano y tan difícil a la vez.

Pero por qué, ¿qué ocurre cuando la comunicación no fluye? Cuántas veces hemos querido que una pareja actúe de cierta forma sólo porque “debería” saber lo que yo quiero, sin que haga falta que se lo diga? Porque “debería” conocerme.

La realidad es que nadie “debería” nada. Y que tampoco somos “adivinos” de los deseos o inquietudes de los otros. El asunto de “los debería” fue enunciado por Albert Ellis quien nos habla del concepto de “pensamiento ilusorio o deseado” y lo denomina un error. Un error cognitivo.

Albert Ellis, fue el creador de la Terapia Racional Emotiva (TRE). Ellis partía de la hipótesis de que no son los acontecimientos los que nos generan los estados emocionales, sino la manera que tenemos de interpretarlos. Por tanto, si somos capaces de cambiar  nuestras ideas, seremos capaces de generar nuevos estados emocionales, menos dolorosos y más acordes con la realidad. Y lo más importante, más adaptativos. Porque al final, lo que importa, es funcionar bien. Y si con una idea que tenemos, no estamos funcionando bien, ¿para qué la queremos?

Los debería” nos hacen daño. Pensar que “algo debería de ser“, que “alguien debería de hacer“, que “yo debería de…” no es más que una idea enquistada en cada uno de nosotros, y que si la planteamos como tal, como que nada ni nadie “debería…” nos despojamos de una pesada carga.  Esto ahorraría mucho sufrimiento en todos los aspectos de la vida.

En segundo lugar, el hecho de pedir. Parece que encontramos problema en pedir las cosas, bien porque creemos que no debería de hacer falta pedirlas, o porque eso nos hace vulnerables. Pero la realidad es que si no pedimos, si no le hacemos saber al otro cómo nos sentimos… el otro no lo va a adivinar. Además, la realidad es que no tiene por qué, que “no debería”.

En este punto resulta interesante introducir el concepto de Asertividad. La Asertividad hace referencia a una serie de derechos (los derechos asertivos) los cuales todos poseemos y tenemos derecho a ellos. La Asertividad se define como: “la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás”.

asertividad

Nos habla de que tenemos derecho a pedir, a expresar una opinión, o una necesidad.
Emplear la es saber pedir, saber negarse, negociar y ser flexible para poder conseguir lo que se quiere, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara.

 

 

¿Es interesante, verdad? No obstante lo más interesante de todo es aceptar, que el otro, tiene exactamente los mismos derechos, y que una vez nosotros “pedimos”, decimos “cómo nos sentimos“, el otro tiene derecho a no poder dárnoslo, a no querer dárnoslo, o a no sentir lo mismo.

Si logramos dar ese salto al concepto, de nuevo, tenemos ya mucho terreno ganado en el terreno que hay entre yo y el otro.

Artículo:
Tania Soria. Psicóloga col. M-22296.  Especialista en Terapia de conducta y salud

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marzo 9th, 2018 by Psicotraining

No es lo mismo dejar a que nos dejen. El fin de una relación siempre es un mal trago, o por lo general, no es un buen momento, ya sea para el que deja como para el que es dejado. En ambas situaciones los sentimientos de culpabilidad, de duda y de inseguridad afloran.

No obstante, el que es dejado, se ve en una situación de privación de su libertad, ya que no es él/ella quien elige dejar de estar con una persona, si no que de pronto, su realidad, su rutina y su vida cambian, sin ser quien lo ha elegido.

Esa realidad impuesta conlleva no sólo dolor, si no un gran desequilibro. Después del shock inicial llega el momento de realizar un reajuste necesario. Probablemente muchas cosas hayan cambiado y, al propio duelo de la pareja, le acompañan hechos cotidianos y simples que ya no son los mismos.

El proceso del duelo

El proceso de duelo lleva su tiempo, lleva sus fases y es necesario pasar por todas y cada una de ellas (Fase de negación. Fase de negociación. Fase de depresión. Fase de ira. Fase de aceptación). Si te han dejado, has de ser consciente de que va a llevar su tiempo.

La primera recomendación es que asumas que pasarás por esas fases, y que identifiques en cada momento, en cuál de ellas estás. Es un reto. Un reto que debes superar.

La regla de los 21 días

Nuestro organismo necesita de 21 días para acostumbrarse a una nueva situación. Ya sea un nuevo trabajo, dejar de fumar o cualquier otra nueva actividad. ¿Por qué no tomarse entonces esta nueva situación como algo nuevo que hay que aprender? Mi consejo es que tomes un calendario y cada día que pase, lo taches. Cada día que pasa es un día menos de pasarlo mal. Es un día más en el que estas aprendiendo a “acostumbrarte” a esta nueva situación. Prémiate por ello.

Haz deporte

Como hemos dicho, el día a día va a cambiar y eso es un hecho. El tiempo que ocupaba la otra persona, ahora está vació de ella. Podemos lamentarnos, o podemos asumir que hay que hacer algo ahora con ese tiempo. En psicología se llama “conducta incompatible” a aquella conducta o actividad que es incompatible con otra, es decir que no podemos realizar a la vez.

El amor es una droga, asume que vas a tener que hacer algo para desengancharte. El ejercicio es un buen método para superar también esta situación. Genera endorfinas (las responsables de la sensación de bienestar), nos cansa, nos desestresa y nos engancha.

Usa el ejercicio físico como conducta incompatible de tantas otras que estén asociadas a la pena o a la anterior pareja.

 Experimenta, aprende a hacer algo nuevo

Está claro que nada ni nadie va a sustituir a la ex pareja. Tan sólo se trata de volvernos más adaptativos. Al final, lo importante en esta vida es “funcionar”. Tenemos que seguir para adelante, porque no queda otra. Ninguna actividad nos va a devolver ni los domingos de manta y sofá con aquella persona, ni los viernes de cena y cine, ni tantos y tantos momentos (ni tantas y tantas rutinas). Pero disfrutar es un concepto muy amplio. Y somos capaces de disfrutar con muchas cosas. Eso es así. Asume que “ahora” toca disfrutar con otras cosas, y explora.

Quizás aprender a bailar, no te genere el mismo placer que te generaba aquella persona, pero explóralo. Aprende algo nuevo. Cualquier actividad que te llame la atención o que te la haya llamado en algún momento. Mantén los ojos bien abiertos, porque el placer se viste de muchas formas, que quizás hasta ahora no has conocido, y que es ahora un buen momento para conocer.

Conoce gente nueva

Conocer gente nueva y olvidarte de ti y de tu problema es ahora una buena opción. Salirte de ti un rato para entrar en otros. Las vidas de los demás pueden resultar muy diferentes y puedes de nuevo explorar situaciones o sensaciones nuevas, así como al mismo tiempo, darte cuenta de que tus circunstancias y las de los demás, en algún momento, no son tan diferentes.

De nuevo explora, mantén los ojos bien abiertos, y disfruta de los demás. Conocer y hacer nuevas amistades siempre es un hecho placentero, y ahora es un buen momento para ampliar tu círculo y expandirte en el más amplio sentido.

Cuídate, mejórate

Si hay algo importante que debes hacer es cuidarte, protegerte y descansar. Quiérete a ti mismo/a como nadie te ha querido. No es importante sino que es fundamental. Mímate, y piensa en ti. Esto es una gripe que vas a superar, pero tienes que poner de tu parte. Olvidar es posible, porque ocurre, reestructurar tu vida también. Invierte tus esfuerzos en ello, y mientras dedícate a ti. A cuidarte, a mejorarte. A hacer todo aquello que siempre quisiste y que hasta ahora no hiciste. Como ves, en ningún momento he nombrado la típica frase de “ Ya encontrarás a otro/a, hay muchos peces en el mar”.

¡Y qué más da! Ahora eso no te importa, y a mí, como has podido comprobar, tampoco. Hablo de ti y de mejorarte, para ti, y para nadie más. Es un periodo de crecimiento, del cual saldrás más grande de lo que entraste, si te lo tomas como un reto. El hecho de que un alguien futuro te encuentre, y que tú seas mejor, es tan sólo, una consecuencia de este reto que vas a vivir y que dura un año.

Un año

El duelo, como al principio hemos nombrado, tiene unas fases y dura un tiempo. Evidentemente es algo flexible, y el orden de las fases no siempre es el mismo, así como la duración. Lo importante es completar todas y cada una de las fases, y esto suele llevar 1 año.

Este año de duelo suele comenzar desde el último día que tuviste contacto con aquella persona. Por ello es importante tomarse en serio el proceso, y si es posible, y no es estrictamente necesario, dejar a esa persona marchar, y no iniciar contacto con ella.

Cuando llegue el año, celébralo. Habrás sido valiente. Muy valiente. Y habrás crecido. Son muchos retos y los habrás superado.

Estas son algunas pautas para “el olvido”, y nacen de la experiencia clínica y de los consejos inculcados a pacientes que se vieron en dicha situación y que al seguirlos en terapia, consiguieron superar la ruptura en unos meses y desde el momento uno, comenzar a funcionar. Porque al final, lo que cuenta es adaptarse, y funcionar, todo lo demás, con el tiempo, llega.

 

 

Artículo: Tania Soria, Psicóloga especialista en Terapia de conducta y salud

 

Silvia Fuentes Gómez-Calcerrada
Psicóloga especialista en Psicología Clínica y de la Salud.

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